El máximo explotador de la piratería...
Cambiando el tema, y 'sacando del centro' a Moore, Mr. Brooks es un policial con esquema convencional, decorado con artilugios de thriller sicológico como la patología adicta del asesino, la mostración de ese mal heredado por la hija, la tensión en los actos delictivos y la verdadera personalidad oculta (distante de su apariencia pública) de Brooks. Aún así, no deja de ser una historia en la cual un asesino es perseguido por sus crímenes, aunque no de la manera más vorágine, sino propuesta como hilvanado de los (dos) relatos paralelos (el de Brooks y el de Atwood).
La película termina dando la impresión de ser desmedidamente pretenciosa, insinuando dramatismo inefectivo en cada escena que no lo requiere, como lo mencioné en el párrafo 'dedicado' a Demi Moore, se añaden demasiadas situaciones que no atañen con el devenir correcto y sin aspavientos de la historia, más pareciese un juego creativo de analogías forzadas, que tenía como premisa cierta cantidad de acciones o carácteres que tenían que emparentarse en el acabado. O, dígase, también lista de ingredientes:
- Asesino en serie.- Esquizofrenia cómplice.- Adicción.- Mal hereditario.- Perseguidora incesante.- Desgastador proceso de divorcio.- Chantaje.- Y un larguísimo etc. No cito más porque aburre en demasía.
Las actuaciones son el punto más alto, William Hurt perturba como cómplice y motivador de los homicidios, Costner correcto, sin gesticulaciones ni ademanes fuera de tono, un asesino frío que no duda en ningún instante, calculador y convincente (en actuación), todo OK. Lo de Demi Moore está dicho, aunque su performance es equilibrada. Ellos como inocentes en el proceso de guionización están exentos de las acusaciones relativas a la concepción de la historia, sus vaivenes y pretensiones. Entonces, en el criterio "actuación" Mr. Brooks recibe un visto bueno, que aporta en algo a la mejor valoración de la película en lo integral.El filme pone nuevamente en el mapa de la figuración a Kevin Costner, aunque lejos ya de sus apariciones estelares, tiene la capacidad -ya demostrada- de sostener todo el peso un relato en los hombros de sus personajes.
Mr. Brooks pasa desapercibida por nuestra cartelera. A primera vista, y apelando al prejuicio, da la impresión (por su wallpaper o cartel promocional) de tratarse de un biopic sobre algún científico renombrado en Norteamérica que aluden a los aportes y triunfos del retratado, buscando la glorificación del mismo, caso Kinsey, el científico del sexo. En fin, es una entrega que no trascenderá en la historia ni, seguramente, formará parte en las lista de preferencia de fin de año; simplemente atrae -a muy poca gente, por cierto- por la presencia de Hurt, que regresa a nuestra cartelera después de su poderosa aparición en A history of violence, de Cronenberg, además de la cuasi resurrección de Kevin Costner, que como asesino puede convencer pero no gustar al gran público, acostumbrado a verlo protegiendo a Whitney Houston o lanzando flechazos contra 'los malos'.
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